El 8 de Enero del 2022, organizado por el equipo de misión y pastoral vocacional   de la Provincia, hemos tenido el primer encuentro  de este año al que hemos invitado a las hermanas que trabajan en pastoral y al  Consejo Provincial. Hemos querido enmarcarlo en el acontecimiento de los 150 años de la Restauración que estamos viviendo las Hermanas Pasionistas.

El lema del encuentro: «Como fuego que renace de la ceniza»: hacía un guiño a la pastoral juvenil.

Nos han acompañado Alex Alonso, Vicario territorial, Jaime Balaguer  responsable de la pastoral de la Universidad de Deusto, Blanca  Villanueva  responsable del área de la juventud de la diócesis, Johanna Tene catequista de San  Antón y Rosa Calvo  madre de familia  que han expuesto su experiencia desde  su compromiso de creyentes.

El planteamiento era desde el reto del testimonio, el acompañamiento, el discernimiento y el ser comunidades acogedoras, abiertas y que sepan estar con las personas.

A esto se une el reto de las nuevas culturas, el trabajo en red y el vivir la misión. Pasar de una fe ideológica a la que llene nuestro corazón.

Alex Alonso ha puesto en valor nuestra implicación  y nos ha animado en la tarea  vocacional, sea cual sea nuestra edad y circunstancia. Estamos llamad@s a crear comunidades acogedoras para ser llamada y testimonio. Ha analizado las debilidades que vemos en nuestro contexto y las fortalezas con las que contamos y en el tercer punto ha desarrollado las oportunidades que tenemos que seguir cuidando:   Anunciar – Celebrar – Servir.  Salir -Seguir y Servir.

Ha destacado  los cambios que tenemos que desarrollar en el planteamiento general  de la Evangelización para descubrir los deseos y necesidades que habitan en los jóvenes, sin juzgarlos. Uno de los  ejes para el seguimiento a Jesús, es descubrir  la solidaridad  como cauce para despertar en ellos la ayuda a los más necesitados, seguir dando pasos y mostrarles el Dios de Jesús. Que todos en la Iglesia: sacerdotes, comunidades cristianas, vida religiosa, posibilitemos  medios para acoger a los jóvenes, y seguir potenciando claves misioneras y vivir la vida de fe en PROCESOS,  potenciando grupos pequeños para personalizar la fe. Que vivamos y transmitamos una pastoral cercana y  testimonial.

Ha terminado resaltando la necesidad e importancia del acompañamiento,  de ESTAR presentes en la vida de las personas para escuchar,  concluyendo con la lectura del texto de Juan, 1-3,   ¿Qué buscáis?… ¿Dónde moras?… Venid y veréis.

Jaime Balaguer ha comunicado su trabajo como coordinador de pastoral en la Universidad de Deusto. Ha resaltado el amplio campo que ofrece el alto número de alumnos de la Universidad y como aspectos importantes de esa labor el trabajo conjunto con distintos departamentos de la Universidad, el trabajo en red con otras universidades jesuitas de España y del mundo y con el grupo Magis de los jesuitas, la acogida a estudiantes que llegan a la Universidad desde distintos países y contextos para realizar el Erasmus o un master y el ofrecerles cercanía y calor al estar lejos de sus familias.

Nos manifestaba también que estamos a años luz del lenguaje de los jóvenes y la importancia de comprenderles y acogerles.

Johanna Tene ha comunicado su experiencia como inmigrante y la acogida que tuvo desde el principio por parte de las hermanas  de la comunidad, su proceso de vivencia de la fe en la parroquia, su participación en la  catequesis y su posterior  inclusión como catequista y participación en el  grupo de referencia. Ha señalado dificultades y posibilidades en la situación actual y la alegría de compartir su fe.

Rosamari Calvo  ha dado valor a lo recibido en la familia y ha destacado que siempre ha desarrollado su fe al calor de una comunidad religiosa.  Ha manifestado la vivencia positiva que tiene de la Vida Religiosa como comunidades abiertas, de acogida y acompañamiento que saben estar. Estar acompañando… y desde su experiencia en la misión  con la Comunidad Verbun Dei ha reforzado la importancia de la oración, el testimonio y el propagar la Buena Noticia. Ha presentado  testimonios familiares de como transmitir la fe. Cree que hemos dado mucha importancia a la cabeza y hemos perdido el calentar el corazón que tanta importancia tiene en la vida de fe.

Blanca Villanueva desde su experiencia de creyente y de madre de familia veía también a las comunidades como familias y manifestaba su preocupación por sus hijos y por los jóvenes de hoy para que sigan el camino de Jesús. Ella también subrayaba que es el tiempo del estar. ¿Cómo estamos? Tenemos que ser ejemplo de saber estar, de escuchar. Los jóvenes están siempre con preguntas y tal vez son preguntas que no nos gustan o que nos resultan difíciles de contestar. Estamos dispuestas a contestar por ejemplo a un niño que pregunta ¿quién es ese? Por el niño Jesús.

Encuentra también que la solidaridad es espacio de encuentro, de misión. La necesidad de estar presentes en las redes sociales para que sepan que existimos. Estamos en tiempo de misión y recuerda las actitudes que Cristina Inoges señalaba para la sinodalidad: la gratuidad y la generosidad.

Después de algunas preguntas y aspectos que se han subrayado, tod@s l@s participantes manifestamos la alegría de habernos reunido, el ambiente familiar y lo que nos ha aportado este encuentro para seguir nuestro camino de fe y de misión.

Para concluir el encuentro nos han regalado a tod@s los participantes una bonita taza con el logo de los 150 años de la Restauración.

Eskerrik asko a tod@s

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Feliz Navidad que el Niño Dios que va a nacer nos llene con su luz, amor y esperanza.

 

 


La Navidad está llamando a la puerta y este fin de semana  hemos vivido varios acontecimientos: fin del primer trimestre de los grupos de post comunión y pre-confirmación, celebración de la Palabra y encuentro de los grupos de referencia,   de la HOAC y Luz de Belén con los Eskautak del Casco Viejo

En estas fechas de Navidad, la comunidad del Casco Viejo de Bilbao, muestra su mejor rostro: el de la solidaridad. Cada año lanzamos una campaña solidaria que suele coincidir con la celebración de la Navidad. Buscamos un proyecto  con el que poder poner nuestro granito de arena y así cubrimos  con nuestras pequeñas aportaciones a diversas realidades sociales.

El 18 de Diciembre, hemos realizado la  rifa de las tres cestas de la Navidad solidaria  2021. El dinero recaudado  será destinado al Proyecto que las Hermanas Pasionistas  desarrollan en Burkina Faso con los menores.

Vaya nuestro agradecimiento a los novicios Jesuitas que durante este curso han colaborado en los proyectos de Cáritas: Centro Hargindegi, Tximeleta y pastoral del casco viejo y a todas las personas que con tanto cariño han colaborado  en la campaña de Navidad

ESKERRIK ASKO A TOD@S


Hoy, 8 de Diciembre, día de María Inmaculada, nos unimos a la Iglesia que está de fiesta y celebramos con ella la que es también  fiesta de Nuestra Provincia Inmaculada.

María se hace presente de una forma especial en este tiempo de Adviento. Ella, la mujer elegida por Dios, para recrear la esperanza nos impulsa a seguir creyendo en la nueva humanidad.

Hoy junto a María Inmaculada concluimos el año dedicado a S. José en el 150 aniversario  de la Restauración de la Congregación.  Le confiamos nuestra Provincia, seguras de que su intersección abrirá caminos de esperanza para el presente y para el futuro.

Es también día especial para la Comunidad de la Inmaculada de Irún a la que felicitamos junto  a las Hermanas que llevan el nombre de María: Conce,  Inmaculada y Conchita.

Encomienda a San José

San José, hombre fiel, a quien  Dios

confió el cuidado del Redentor,

y esposo de la Virgen María,

nos encomendamos a ti que,

 desde los orígenes de la Congregación,

fuiste elegido como «consejero y maestro de vida interior»

y en la Restauración de nuestra Familia Religiosa,

acompañaste los pasos de las

Hnas. Crucificada y  Pía.

ayúdanos a mantener la mirada fija en Jesús,

entregado por nosotros hasta la Cruz,

para que su Palabra llegue a nuestro corazón

y nos trasforme en personas

que testimonian el amor de Dios

a la humanidad de hoy que busca la felicidad.

Concédenos el espíritu de comunión que te une

a tu esposa María Inmaculada,

Madre del Verbo humanado,

y a la Trinidad de la que por obediencia, te hiciste

colaborador en el proyecto de salvación para la humanidad.

Siembra en nuestra vida la alegría del Resucitado,

ayúdanos a dejarnos tocar por su amor Crucificado

para que podamos tocarlo y testimoniarlo con la fe

que tu nos has transmitido

acogiendo el proyecto deseado por Dios

para nuestra redención. Amén.

Con el lema “Recuperar el ritmo y la comunidad”, 23 personas pertenecientes a comunidades cristianas del barrio de San Francisco han participado en un encuentro el sábado 27 de noviembre en el centro social Claret Enea de la Plaza Corazón de María. Oración, relación, diálogo y compromiso han sido los pilares de este encuentro.

La presencia de personas y comunidades cristianas en el barrio de San Francisco es una realidad que históricamente ha mostrado el compromiso por vivir y compartir fe y misión en este territorio privilegiado para el encuentro con Dios y para el compromiso con la construcción de una sociedad más justa e inclusiva.

En ese sentido, las comunidades, laicas y religiosas, de ADSIS, Claretianos, Itaka-Escolapios, La Salle, Norai, Oblatas y Hermanas Pasionistas, vienen construyendo un proceso y un espacio de encuentro que tiene por objeto profundizar en las relaciones intercomunitarias y fortalecer la misión que compartimos en la transformación de nuestro barrio. Un proceso que tuvo su último encuentro el 8 de febrero de 2020 y que se vio interrumpido por la emergencia sociosanitaria y la persistencia de la pandemia.

Este sábado hemos recuperado ese espacio de encuentro que, como no podía ser de otra forma, ha comenzado con una oración y con un recuerdo especial y emocionado para las personas de nuestras comunidades que han perdido la vida a causa de esta pandemia o por otras enfermedades.

Una buena parte de la mañana se ha dedicado a compartir el diagnóstico de la realidad de nuestro barrio en el que, desde el inicio de la pandemia, hemos observado con preocupación el aumento de las situaciones de emergencia social y pobreza: exclusión económica, urgencia habitacional, ausencia de alternativas para las personas jóvenes, aumento de las barreras para el desarrollo de los proyectos de vida de personas inmigrantes, soledad de las personas mayores, aumento de problemáticas relacionadas con la salud mental, necesidades en el ámbito de la espiritualidad no atendidas… Situaciones que se ven aumentadas por las deficiencias e insuficiencias de la intervención de los servicios públicos: la no presencialidad en la provisión de servicios esenciales, el desborde de los servicios sociales y de salud, las dificultades para poder optar al derecho de empadronarse, la descoordinación institucional, la falta de integralidad en el abordaje de la intervención social, etc.

Hemos reconocido, así mismo, las limitaciones y las dificultades de las personas y organizaciones que trabajamos en este contexto y en esta coyuntura: el cansancio y la pérdida de perspectiva, la impotencia, la ausencia de horizontes esperanzadores, la descoordinación y la falta de marcos de trabajo conjunto, la falta de creatividad social, etc.

Pero, retomando la metáfora del poliedro que este año preside las actividades de nuestra Diócesis, hemos encontrado otras caras y otras visiones que también están presentes y alientan nuestro compromiso: la hospitalidad y la construcción de espacios de encuentro, la denuncia profética y el anuncio -con alegría- de un futuro mejor, la construcción de redes de solidaridad y apoyo mutuo, la corresponsabilidad, la riqueza de la interculturalidad, la mirada centrada en las personas que más sufren, las semillas y la levadura necesarias para el cambio que extendemos a nuestro alrededor…

Toda esta reflexión la hemos puesto, finalmente, en presencia de Dios con la celebración de cierre del encuentro. Una celebración que, partiendo de la parábola del Buen Samaritano, ha servido para renovar el compromiso de seguir construyendo un barrio y un futuro mejor para sus vecinas y vecinos. Un compromiso para profundizar también en el desarrollo de este espacio intercomunitario de fraternidad cristiana. Una celebración, finalmente, de agradecimiento por encontramos en el mismo camino, compartiendo la misma fe y llamada de Dios en medio de las calamidades, pero también de las esperanzas, que habitan nuestro barrio.